miércoles, 22 de febrero de 2012

Evolución histórica del Derecho procesal



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Hasta llegar a la denominación actual, con el contenido que le es inherente, la disciplina estudiada ha sufrido diversas peripecias, en función de las circunstancias de cada momento.

Historia Derecho Procesal

En Europa, durante siglos, el estudio se limitó, primero, a la exposición de la práctica judicial, y, más tarde, al examen de los procedimientos judiciales, colocándose las bases para el posterior nacimiento científico de esta disciplina. A partir de entonces, el Derecho procesal adquiere un importante desarrollo, que se manifiesta hoy día en publicaciones monográficas y periódicas e institutos dedicados a su estudio.

En nuestro país, durante los siglos dieciséis a dieciocho aparecen autores que se dedican a la descripción de la práctica forense; en este sentido: José Juan y Colom (Instrucción Jurídica de Escribanos, Abogados y Jueces, Madrid, 1773), Conde de la Cañada (Instituciones Prácticas de los Juicios Civiles, Madrid, 1794), Juan de Hevia y Bolaños (Curia Philipica, Madrid, 1740), Gabriel de Monterroso y Alvarado (Práctica civil y criminal, Alcalá de Henares, 1571) y Manuel Silvestre Martínez (Librería de Jueces, Madrid, 1764). En general, se trata de juristas que, unas veces enseñan en las universidades y otras son meros eruditos, cuando no prácticos, que con sus obras persiguen asesorar (limitándose a una mera exposición descriptiva) a los que se dedican a la actividad forense, en orden al cómo del trámite procesal.

De la mera exposición práctica se pasa a la etapa del procedimentalismo. Como dice Montero Aroca, los procedimientos judiciales responden a una concepción jurídica más general, que se centra en el estudio de la ley, utilizando la exégesis como método; el procedimiento es el conjunto de formas solemnes reguladas por la ley, por medio de las cuales actúan los tribunales, y el procedimentalista centra en ellas su consideración. Pues bien, en este avance que se produce en el siglo diecinueve (téngase presente el liberalismo de la época y el consecuente sometimiento a la ley), entre otros, hay que mencionar a: Nicolás de Paso (con su significativa Filosofía del Derecho Procesal, Granada, 1880), Eugenio de Tapia, León Galindo y de Vera, Francisco Lastres, Manuel Ortiz de Zúñiga, José Robles Pozo y José Vicente y Caravantes.

Igualmente, a principios del siglo veinte, también sin ánimo exhaustivo, debemos destacar a: Enrique Aguilera de Paz, Magín Fábrega y Cortés, José María Manresa, Mauro Miguel y Romero, y Francisco de P.Rives y Martí. Estos autores ya no se limitan, como hicieron los de los siglos anteriores, a describir la práctica forense, sino que dan un paso adelante, examinando el procedimiento, acudiendo a la interpretación y regulación legal, y comprobando su adecuación a la ley.

Más tarde, el incipiente Derecho procesal experimenta en nuestro país un notable desarrollo, en cuya nómina de representantes hay que mencionar a Niceto Alcalá-Zamora y Castillo, Pedro Aragoneses Alonso, Francisco Beceña, Jorge Carreras Llansana, Rafael de Pina, Víctor Fairén Guillén, Miguel Fenech Navarro, Emilio Gómez Orbaneja, Jaime Guasp Delgado, Faustino Gutiérrez-Alviz y Armario, Vicente Herce Quemada, Carlos de Miguel y Alonso, y Leonardo Prieto-Castro y Ferrándiz (naturalmente, no todos ellos con idéntica dedicación ni con similar importancia científica).

Fuente:
Introducción al Derecho procesal, José Martín Ostos.
Páginas 11-12.