miércoles, 22 de febrero de 2012

Lenguaje y rito



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Todas las disciplinas científicas -también, las jurídicas- poseen un conjunto de términos propios, que se ha ido acuñando a través del tiempo y sirve para denominar sus figuras, reglas, mecanismos e instituciones específicas. Unas veces con palabras o expresiones latinas, otras con neologismos o con tecnicismos, las distintas ramas del arte, de la ciencia y del saber han ido conformando un lenguaje, útil entre los entendidos y suficiente para desenvolverse por las interioridades de la especialidad en cuestión.

El Derecho procesal no constituye una excepción; su manifestación concreta a través de la administración de justicia (entendida ésta como impartición, no como integrante de la más amplia estructura estatal) favorece claramente la aparición de ritos formales, además de las consabidas denominaciones y expresiones.

Amén del lenguaje procesal (con evidentes muestras de la herencia romana-canónica), existe una serie de fórmulas y ritos, producto de un dilatado período histórico, que da a nuestra disciplina una indiscutible singularidad y que sus estudiosos y prácticos deben conocer (turno de uso de la palabra, concesión de ésta por parte del presidente, declaración durante el juicio oral del testigo puesto de pie, entre otras, constituyen manifestaciones de los afirmado). Ello se percibe incluso en la vestimenta de los personajes que intervienen en la actuación procesal, cuando ésta acaece en presencia de un tribunal constituido en sesión oficial (toga -con encajes, o sin ellos, en función del profesional que la porte-, birrete -en patente desuso- y traje oscuro).

Sin embargo, el aspecto rituario, presente con frecuencia en la actuación procesal, no debe inducir a la confusión de esta asignatura con un simple conjunto de términos raros, frases obsoletas y ropaje polvoriento. Los elementos aquí expuestos representan solamente una parte accesoria y secundaria, meramente accidental, de una rama jurídica de acrisolada naturaleza científica (como doctrina, legislación y jurisprudencia conforman de continuo). No obstante, muchas veces, por parte de los teóricos y de los prácticos se califica de rituarios a los textos legales de esta especialidad jurídica, en lugar de referirse a ellos como procesales o adjetivos.

Fuente:
Introducción al Derecho procesal, José Martín Ostos.
Páginas 16-17.