domingo, 30 de septiembre de 2012

La Contradicción en el Sistema Procesal



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Además del respeto de la igualdad en el sistema procesal, se ha de manifestar el principio de contradicción, es decir, la posibilidad de rebatir las argumentaciones de la parte contraria, sus pruebas y sus conclusiones. En efecto, cada litigante puede alegar los hechos que estime oportunos, proponer los medios lícitos de prueba de los que desee servirse y concluir con la petición ajustada a su deseo. A su vez, a cada argumentación de la parte contraria, cada litigante podrá responder adecuadamente, con hechos extintivos, excluyentes, o impeditivos.

La igualdad se manifestará en la libre y abierta posibilidad de contradicción, argumentando en contra de lo alegado, probando en contra de los pretendido por el contrario y, finalmente, solicitando la pretensión última conforme a los intereses de cada litigante.

El brocardo audiatur et altera pars, clásica manifestación de la igualdad procesal, consagra en la práctica forense desde antaño la imperiosa necesidad de que cualquier parte sea oída en el proceso; en este caso, la otra, la contraria, es decir, la que mantiene tesis opuestas a las expuestas.

Si a una parte se le negara la posibilidad de contradecir o desmontar lo afirmado por la contraria, en realidad se le estaría limitando su derecho de defensa; hoy podríamos decir que incurriría en indefensión, es decir, se encontraría en desventaja con respecto a la otra parte. La prohibición contenida en el artículo 24.1 de la Constitución española, relativa a la indefensión, incide también en lo afirmado; no basta, pues, con dos partes, naturalmente en plano de igualdad, sino que, además, como consecuencia ineludible, cada una de ellas tiene derecho a combatir, procesalmente hablando, lo mantenido y pretendido por la contraria.

Fuente:
Introducción al Derecho Procesal, José Martín Ostos.