martes, 25 de septiembre de 2012

Proceso y Juicio



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Otro término relacionado con el proceso es el de juicio. También en la práctica de los tribunales llegan a confundirse como expresivos de similar significado, aunque se trata de contenidos bien distintos.

El juicio, o el enjuiciamiento, es la tarea mental y lógica de valoración de la cuestión sometida a decisión judicial. Podemos afirmar que en esencia el juicio es la original y más auténtica manifestación de la jurisdicción. En suma, a ello se reduce el proceso; a lograr un enjuiciamiento judicial favorable a una pretensión. En teoría, podría concebirse un proceso circunscrito solamente a la labor mental de enjuiciar, en unidad de acto, resolviendo ipso facto. Sin embargo, ello no sería aconsejable, por la precipitación en la decisión y por su probable falta de fundamento. Por ello surge el proceso, que culmina con el enjuiciamiento, pero que no consiste solo en él. En cierta manera, podría afirmarse que el proceso es al juicio lo que el procedimiento al proceso. Son diversos niveles, en los que el uno constituye la antesala del siguiente, o su tramitación formal.

Procesalmente, hoy se habla de juicio para referirse a una fase concreta del proceso; el juicio oral es el acto que se celebra en presencia del tribunal y en el que las partes, que generalmente ya presentaron sus alegaciones con anterioridad, proceden a la práctica de sus pruebas, antes de que el órgano judicial declare el asunto concluso y visto para sentencia.

Por el contrario, el proceso, como hemos expuesto, es algo más. No consiste sólo en ese acto, sino que es la sucesión ordenada de actuaciones (entre las que, naturalmente, se encuentra la fase juicio, pero también su preparación) tendente a la administración de justicia. El juicio -mejor, el enjuiciamiento- culmina el proceso, pero no equivale al mismo.

Fuente:
Introducción al Derecho procesal - José Martín Ostos