lunes, 24 de septiembre de 2012

Proceso y procedimiento



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Proceso y procedimiento son dos términos de posible confusión. Mientras, en el ámbito jurídico, proceso se identifica fácilmente con la actividad jurisdiccional, el término procedimiento no necesariamente reviste esa naturaleza (así, se habla de procedimiento administrativo).

Proceso, procedimiento y Derecho procesal

- Procedimiento y proceso en Derecho procesal


Pero, si nos referimos a esta disciplina jurídica en concreto (Derecho procesal), el procedimiento se contempla como la apariencia externa del primero, esto es, como la mera sucesión formal de actuaciones, la simple tramitación de un acto procesal tras otro. Aunque en la práctica forense a menudo suelen confundir ambos, en puridad son conceptos bien distintos. Mientras el primero atiende al instrumento estatal de solución de conflictos, para cuyo nacimiento válido se requieren unos presupuestos y en su seno se produce una serie de actuaciones propias de evidente contenido jurisdiccional (alegaciones, pruebas, sentencia, recursos, cosa juzgada...), con derechos, obligaciones y cargas de las partes, el segundo se refiere exclusivamente a la sustanciación formal de aquél (carácter externo que se manifiesta en la tramitación, plazos, turnos, etcétera, que en nada afecta a la esencia del primero, aunque naturalmente si constituye el desarrollo ordenado del mismo, de ahí su importancia, pues su no actuación en debida forma podría dar al traste con la pretensión procesal).

- Tren y vías: proceso y procedimiento


De este modo, a efectos pedagógicos, gráficamente se habla del tren y de las vías, siendo el proceso el primero y constituyendo las segundas su desarrollo procedimental. Es decir, el procedimiento es la forma externa que hace posible o viable el proceso.

Hagamos hincapié brevemente en el concepto de carga, apuntado más arriba, entendiendo por tal la posibilidad legal para la parte de la realización de una conducta, de forma que su no levantamiento implica un perjuicio para el interesado (por ejemplo, la situación de rebeldía en el proceso civil, voluntariamente asumida por la parte demandada y que le irroga unos evidentes inconvenientes procesales si no la evita).

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Fuente:
Introducción al Derecho procesal - José Martín Ostos.