lunes, 4 de febrero de 2013

Tribunales Internacionales



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España reconoce su sometimiento a la jurisdicción de determinados tribunales supranacionales, a pesar de no tener éstos su sede en nuestro territorio. Sus distintas competencias han sido aceptadas libre y soberanamente, mediante la aprobación de los instrumentos jurídicos pertinentes.

Además, existen órganos de carácter internacional sin jurisdicción sobre nuestro país (por ejemplo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica).

El nacimiento de tribunales internacionales ha sido un proceso lento, pero de positivos resultados, aunque no siempre haya ido acompañado de la independencia debida (piénsese, por ejemplo, en los constituidos por los vencedores después de la Segunda Guerra Mundial). La situación actual del mundo, máxime con la creciente globalización, demanda cada vez más la existencia de unos órganos con jurisdicción por encima de los Estados nacionales.

El ámbito penal ha significado un importante terreno para la aparición de estos tribunales (sobre todo, los especiales), con objeto de que no queden impunes conductas excesivamente graves, como los delitos de genocidio y de lesa humanidad cometidos en conflictos bélicos. Igualmente, la protección de los derechos humanos ha motivado el establecimiento de tribunales ad hoc. Pero no son éstas las únicas materias que se someten a la jurisdicción internacional (así, el Tribunal de la Haya conoce de otro tipo de litigios surgidos entre Estados).

Ni que decir hay que los pasos dados hasta el momento, que históricamente podemos calificar de balbuceos, representan el inicio de un prometedor camino de paulatina unificación de los ordenamientos jurídicos de todos los países del mundo (incluidos sus aspectos materiales y procesales). A este respecto, no debe olvidarse la actual existencia de diferentes sistemas jurídicos, con los consiguientes modelos procesales, que dificultan, aunque no hacen imposible, el progresivo proceso de aproximación legislativa.

Fuente:
Introducción al Derecho Procesal, José Martín Ostos, páginas 160-161.