jueves, 1 de marzo de 2012

Ser humano, conflicto y potestad pública


El concepto de jurisdicción se encuentra indisolublemente unido al de conflicto humano. El hombre, al comienzo de su aparición sobre la tierra, en relación con las cosas y con los animales, se comportó en cada ocasión como estimó oportuno, con toda probabilidad atendiendo en primer lugar a su propia subsistencia. Posiblemente algo similar le ocurrió al entrar en contacto con otros seres humanos.

Conflicto y Derecho Procesal

- En los primeros tiempos, ante los conflictos se acudió a la justicia privada, a la autotutela


Es fácil colegir que en los primeros momentos, ante la aparición de un conflicto, los individuos recurrieron a la ley de la fuerza, sólo preocupados por imponer la suya, fuente de seguridad (alimentos, pieles...). Es lo que se conoce como justicia privada o autotutela, en virtud de la cual el involucrado en una contienda pretende a toda costa solventarla directamente a su favor, bien de forma individual, bien con la ayuda de otros. El propio interesado, o alguien por él (familiar, etc.) hace justicia directamente (se la toma por sí mismo, diríamos coloquialmente).

- Con el tiempo, el individuo cede a un tercero la facultad para la resolución de los conflictos


Así debió transcurrir bastante tiempo, hasta que (tal vez, en el seno de la familia, primero, y, en el reducido grupo tribal, más tarde) alguien comenzó a dirimir las disputas surgidas entre los restantes miembros de la incipiente comunidad. Cabe imaginarse que la fuerza -quizás más tarde unida a la edad o sustituida por ella, incluso a la magia- alcanzó un especial relieve. Poco a poco, el individuo iría cediendo (de modo voluntario o no, ésa es otra cuestión) su facultad de administrarse justicia a favor de la decisión de un tercero. De este modo, se fue alcanzando la composición o resolución de los conflictos por parte de quien no siempre estaba directamente implicado en ellos. Se estaba asistiendo a la superación de la justicia privada.

- Cuando aparece la solución organizada del conflicto puede afirmarse que asoma la jurisdicción, como manifestación del poder social


A partir de entonces (insistimos en la lentitud de los cambios, aunque irreversibles), el individuo va perdiendo su capacidad de resolver directamente los conflictos, cediendo a favor de la fuerza del brazo, la sabiduría de la edad o la atracción de lo misterioso. Además, la jurisdicción se manifiesta para resolver conflictos ajenos, no propios, en los que no se tiene un interés directo (lo que sí se produce en la justicia privada).


- Potestad pública


El primitivo grupo social crece, al mismo tiempo que se afianza la inicial estructura encargada de resolver controversias entre sus componentes. No hay vuelta atrás. A lo largo y ancho de la tierra se multiplican comunidades humanas con sus incipientes formas de administración de justicia. En cada una de ellas se percibe un poder, que acabará monopolizando la tarea de la resolución de los conflictos.

Lo expuesto, de forma creciente, llega hasta nuestros días. Con diferentes manifestaciones de organización social, después de innumerables peripecias históricas (a nadie se le escapa las diferentes concepciones en torno a la justicia a lo largo de los siglos; por ejemplo, el monarca absoluto que la recibe directamente de Dios, el partido político único, etc.), el poder encargado de administrar justicia se consolida. Unas comunidades desembocan en forma de Estado y otras no (por ejemplo, las agrupaciones étnicas, de mayor o menor extensión), pero todas ellas limitan, hasta su casi absoluta desaparición, la posibilidad de que el individuo resuelva directamente su contienda.

Así, la jurisdicción –ius dicere, declarar o dictar el Derecho– se reviste de un patente carácter de poder. En los Estados modernos, se configura como uno de sus fundamentales poderes (junto con el legislativo y el ejecutivo). Por su parte, en las comunidades organizadas de distinta manera a la forma estatal, se presenta y actúa (generalmente, junto con el encargado del gobierno de las mismas) como una estructura pública de notable importancia. En todo caso, en efecto, se trata de una potestad, que se impone supra partes, incluso por medio de la fuerza, y que se manifiesta en la solución de los conflictos entre sus miembros.

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- Introducción a la jurisdicción


+ La jurisdicción, hoy

+ La jurisdicción, hoy (I): independencia

+ La jurisdicción, hoy (II): profesionalidad

+ La jurisdicción, hoy (III): unidad

+ La jurisdicción, hoy (IV): exclusividad

+ La jurisdicción, hoy (V): sometimiento a la ley

+ Los otros poderes del Estado (I): legislación

+ Los otros poderes del Estado (II): Administración

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Fuente:
Introducción al Derecho procesal, José Martín Ostos. Páginas 33 - 34.